Autor: Alumno Jamário Souza
Lengua Española IV – LEA
Lengua Española IV – LEA
Un Cuento Fantástico
Una noche negra y fría. Como todas las noches de la pequeña ciudad de Malda, un viento frío y silencioso tomaba el lugar del día, que se guardaba para una nueva mañana.
En una de las casas de la ciudad de Malda, había un niño llamado Ulises. Ulises era un chico blanco como una pluma de un ganso, con pelo negro que se podría confundir con el negro de la noche de Malda, y ojos que muy parecían dos pelotas de vidrio. De verdad que se parecía un pequeño querubín. Tenía apenas 12 años, vivía con su madre y poco conocía del mundo y de los encantos de la vida. Siempre muy tranquilo, a él no le gustaba salir con los niños que vivían cerca de su casa, tampoco le gustaban los libros.
Tenía un sueño. Tener alas para poder viajar hasta el cielo y conocer a su padre. Su madre, Úrsula, una mujer con señales fuertes en su rostro, demostraba la tristeza y el trabajo que tuvo durante gran parte de su vida, pues su marido se había muerto cuando Ulises había nacido. A ella no le gustaban los diálogos en familia. Su hijo, casi nunca tenía tiempo para recibir un afecto suyo. Muchas veces se podría ver a Ulises en los rincones de la casa.
Esta noche, algo especial estaba cerca de pasar. El viento y la lluvia empezaron a caer y entonces todas las plantas de los jardines comenzaron a bailar con el movimiento que contorcía los viejos y frágiles ramos de los árboles. Una inmensa energía se creó en el cielo y una gran luz empezó a penetrar las negras y frías camadas de la noche de Malda.
Ulises había empezado a hacer una oración a su padre, que se quedaba en un otro lugar, mejor o peor. ¡¿¡Quizá!?! Úrsula cerró las ventanas y subió las escaleras para verificar se Ulises estaba seguro.
Un grito del niño fue lo suficiente para que Úrsula empezara a correr. En su camino, había un cuchillo. Ella lo cogió y lo utilizó como instrumento de defensa. Si pudiera, estaría con un arma para protegerse mejor, pero nada más se pasaba por su cabeza que no fuera qué le había ocurrido al pequeño Ulises.
Aún siendo una mala madre, la maternidad era más fuerte y la llevó hasta el cuarto de baño, donde se podía ver el chico agarrado a dos grandes alas de un hada, lo que le tornaba también una criatura mágica.
Su madre, por instinto y con el cuchillo en su mano derecha, gritó y con lágrimas de desesperación, arrancó Ulises de aquella criatura tan bella, pero que le provocaba miedo. El cuchillo, entonces, rompió las alas blancas del hada, que empezaba a cambiar para el color azul. El color de su sangre. Sólo una mirada, con sus ojos llenos de lágrimas, dijo por más de centenas de palabras. Úrsula bajó su mano y agarró a Ulises. Nerviosa, apenas conseguía hablar.
Entonces, Ulises empezó a llorar y dijo:
Madre, ¿por qué le mató? Ella solamente iría a ayudarme a ver mi padre en el cielo. Incluso mis sueños usted me arranca. ¿Por qué?
Nadie quiere mejor a usted, que no sea yo, !hijo mío! Respondió la madre.
Ahora, quiero que cierre sus ojos y me pida solamente una cosa _ dijo el chico.
¿Qué dices, Ulises? Úrsula no creía en lo que escuchaba.
Pida para que yo sea feliz con mi padre.
No... no... no... gritó la madre desesperada.
Alas comenzaron a nacer en Ulises y el cielo empezó a cambiar de color. Entonces, Ulises tocó las alas del hada y le abrazó fuertemente. Siguieron hacia el cielo, donde se creía que Ulises se quedaba en vigilancia a su madre, junto a su padre amado.
Fin
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